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Tag Archives: Narrativa

Unforgiven, originalmente cargada por cuellar.

 

UN LUGAR LLAMADO EL CARAJO

Uno va a El Carajo como aquél que va a Comala, sin saber muy bien a qué. Alguien le dijo a uno que debía ir y va, sencillamente. Pero quien llega a este lugar no consigue recordar el motivo por el cual está allí.

El Carajo no se ubica en ningún sitio geográfico concreto, es un lugar solitario, fronterizo, rodeado por el desierto, un lugar de destierro. El Carajo en efecto, es lugar de frontera, lugar de gentes sin pasado ni presente ni futuro. Lugar de solitarios, de misántropos y desheredados.

En El Carajo existe sólo un edificio, es el Saloon, donde acuden a refugiarse los desterrados. Una barra de bar sin barman, un piano desafinado, un pianista escuálido que toca siempre la misma canción y un pequeño teatro donde las coristas, que mascan chicle sin parar, bailan un cancán repetitivo, moviendo las piernas al descompás.

Nadie habla, no hay lenguaje, no existe la palabra en El Carajo, sólo hablan las miradas extraviadas, indiferentes o llenas de odio. Nadie ha nacido nunca en El Carajo, no es un lugar para nacer, es un lugar para morir y muchos ya están muertos y no lo saben. Estos últimos se quedan allí para siempre.

De ese extraño lugar sólo hay una forma para escapar: cruzando la frontera. Quien desee cruzar la frontera de El Carajo debe saber el santo y seña apropiado y pronunciarlo ante el sheriff, que vigila sin descanso. Cada cual debe adivinar su contraseña, para cada cual una distinta y propia. Y esto es lo que hacen los desterrados de El Carajo, meditar la palabra exacta, la clave que les liberará de su mal destino. Piensan en ello día y noche, obsesivamente…

Alguien, de vez en cuando, consigue escapar de El Carajo, cuando comprende cual es su santo y seña exacto. Entonces acude al sheriff, pronuncia la palabra correcta y con un saltito basta; un saltito… y el horizonte se abre frente a él.

 © Texto lavacacega